Irlanda y la gente positiva

Irlanda y la gente positiva

Por Silvia Corral

Hace ya algunos meses, mi vida dio un giro de 360 grados. Tras hacer las maletas y despedirme de aquellos que más quiero, subí a un avión que me llevó rumbo a Irlanda donde me esperaban experiencias y personas increíbles.

Concretamente, mi aventura empezó en una zona rural en el corazón de esta isla tan encantadora. Bill y Roberta fueron los dos primeros irlandeses que conocí: ella fue mi casera durante un tiempo y él, mi jefe. Fueron mis primeros contactos con el humor del país y con ese acento tan peculiar y encantador que sus habitantes tienen. Pero sobre todo, fue la primera prueba de lo que para mí define Irlanda: la gente es súper acogedora y siempre intentan ayudarte aunque no te conozcan.

El idioma, en mi caso, no fue una barrera importante, pero sí fue una de las cosas que más mejoré desde el primer día. El vivir y convivir prácticamente todo el tiempo con irlandeses me hizo asimilar la lengua de una manera muy rápida y eficaz. Recuerdo que una de las primeras cosas que pensé fue: “Vaya, para esta gente todo es ‘lovely!’”. Y es que otra cosa que enamora de Irlanda es lo positivas que son las personas ante cualquier situación.

Recuerdo mi primer día en la oficina, lo que supuso mi primera experiencia sola ante el teléfono. Una madre llamó para inscribir a su hijo a un campamento de verano y, a pesar de que me habían explicado perfectamente lo que tenía que hacer, mi bloqueo fue bastante notable. Cuando Bill volvió, le conté que no había podido coger bien el nombre y apellido del niño que acudiría al campamento, puesto que eran ambos irlandeses y no los había entendido ni cuando la madre me los había deletreado. Su reacción fue reírse y decirme: “That’s grand!”, algo como “¡eso es grandioso!, y decirme que llamase a la señora otra vez cuando pudiese y que seguro que esta vez lo cogía a la primera.

Momentos como este que os acabo de contar, para mí demuestran que cuando estás rodeada de gente tan positiva, nada puede salir mal. Esto es solo el principio de mi historia, la historia de cómo Irlanda cambió mi vida.

Silvia Corral
26 años. Periodista. Galega. Ciudadana del mundo.

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