Ireland y el ‘countryside’

Ireland y el ‘countryside’

Por Silvia Corral

Desde que nací, tuve la suerte de vivir rodeada de mar. No hay sensación parecida a caminar por la playa o salir de casa y que huela a salitre, es algo inimitable. Por eso, cuando me mudé a Irlanda sabía que iba a echar muchísimo de menos la costa, dado que mi aventura empezaría en lo que aquí conocen como “the countryside”, lo que viene siendo el interior de la isla.

Además de pasar de vivir en un piso a vivir en una casa con jardín, descubrí el encanto de estar rodeada de verdor y de pasear a lo largo del canal de la “ciudad”. Salvando las distancias con lo que a un paseo marítimo se refiere, el aire puro que se respira y la paz que ronda el entorno merecen totalmente la pena.

Algunas de mis tardes favoritas durante mi primera estancia en Irlanda las pasé con mi amiga Rut, charlando durante horas y horas mientras dábamos paseos a lo largo del canal. Toda la gente con la que nos cruzábamos nos saludaba y se paraba a hablar con nosotras de cualquier cosa: el tiempo, el último partido de hurling o sobre su mascota. Y por supuesto, al 99% de esa gente no la conocíamos de nada, pero es que como os he venido contando en otros artículos, los irlandeses son así: cercanos, habladores, amables.

Recuerdo también un día de muchísimo calor en el mes de julio: superábamos los 25 grados y eso en Irlanda es siempre motivo de celebración. El sitio donde trabajaba celebraba campamentos y, aprovechando el tirón del buen tiempo, se organizó una tarde de kayak y zorbing en una zona del canal. Al acabar mi jornada me uní al grupo y disfruté como una niña pequeña, remando y rodando a partes iguales.

Y es que a pesar del barro y la baja temperatura del agua, ese momento no lo hubiese cambiado ni por cien playas de palmeras y arena blanca. Y ésta es solo una parte de mi historia, la historia de cómo Irlanda cambió mi vida.

Silvia Corral

26 años. Periodista. Galega. Ciudadana del mundo.

social position